El motor: las hormonas
Los miomas tienen más receptores de estrógeno y progesterona que el resto del útero. Por eso crecen en la edad reproductiva, se disparan a veces en el embarazo y encogen tras la menopausia.
Miomatosis uterina
Son tumores benignos, casi nunca se vuelven cáncer y la mayoría no se opera. Lo que sí hay que definir es cuál tiene usted, dónde está y si está causando el sangrado que la trajo hasta aquí.
“Me dijeron que tengo miomas” es de los mensajes que más recibimos. Casi siempre la respuesta tranquiliza.
Empecemos por aquí
Un mioma es una bola de músculo. Literalmente: una célula del músculo de la pared del útero que empezó a multiplicarse de más y formó un nódulo compacto. Nada más que eso.
También se le llama fibroma o leiomioma, y cuando hay varios se habla de miomatosis uterina. En consulta la mayoría de las pacientes dice miomas en la matriz, que es exactamente lo mismo.
Son la tumoración más frecuente en mujeres en edad reproductiva. Se calcula que siete de cada diez los tendrán en algún momento, aunque muchas nunca se enteren porque nunca les dieron síntomas.
Mioma no es cáncer. Menos del uno por ciento resulta ser un sarcoma, y eso se sospecha por crecimiento rápido después de la menopausia, no por tener miomas. Si le acaban de decir que tiene uno, puede respirar.
Miomas y quistes no son lo mismo, aunque se mencionen juntos. El mioma es tejido sólido en el útero; el quiste es una bolsa con líquido y suele estar en el ovario. Son cosas distintas, con causas y manejos distintos.
Ver quiste de ovario
La pregunta más buscada
Lo primero, porque suele ser lo que más pesa: no salieron por algo que usted hizo mal. No es por lo que comió, ni por anticonceptivos, ni por estrés.
Los miomas tienen más receptores de estrógeno y progesterona que el resto del útero. Por eso crecen en la edad reproductiva, se disparan a veces en el embarazo y encogen tras la menopausia.
Si su mamá o su hermana tuvieron miomas, su probabilidad es varias veces mayor. Es el factor de riesgo más consistente de todos.
Las mujeres afrodescendientes los desarrollan más temprano, más grandes y con más síntomas. No se sabe del todo por qué, pero está bien documentado.
Cada embarazo a término reduce el riesgo. La explicación probable es la pausa hormonal y los cambios que el útero atraviesa después del parto.
El tejido graso produce estrógenos por su cuenta. Más grasa corporal significa más estímulo disponible para que un mioma crezca.
Aparecen sobre todo entre los 30 y los 50 años. Antes de los 20 son raros y después de la menopausia rara vez aparecen nuevos.
Ninguno de estos factores explica un caso concreto por sí solo. Lo útil no es averiguar por qué salieron, sino saber dónde están y si están causando problema. Eso se ve en un ultrasonido.
Agendar ultrasonidoDónde está cambia todo
Un mioma de un centímetro puede arruinarle la vida y uno de ocho pasar inadvertido. No es el tamaño lo que manda: es dónde creció.
Crece hacia la cavidad del útero, justo donde está el endometrio. Es el que más sangrado causa aunque sea pequeño, y el que más interfiere con el embarazo, porque deforma el sitio donde se implanta el embrión.
Dentro del grosor del músculo uterino. Es el más frecuente de los tres. Da sangrado abundante y cólico cuando crece, y es el que hace que el útero aumente de tamaño.
Crece hacia la superficie externa del útero. Sangra poco, pero puede alcanzar tamaños grandes y presionar la vejiga o el recto, con ganas frecuentes de orinar o estreñimiento.
En su reporte de ultrasonido puede aparecer una clasificación FIGO, del 0 al 8. Es una forma más precisa de decir lo mismo: qué tan hacia dentro o hacia afuera está cada mioma. Del 0 al 2 son submucosos, del 3 al 5 intramurales, del 6 al 8 subserosos.
Su caso en concreto
Cinco preguntas sobre sus síntomas, su reporte y sus planes. Al terminar, su caso llega resumido a nuestro WhatsApp y le decimos qué valoración corresponde.
Cómo se manifiestan
Bastantes mujeres no tienen ninguno y se enteran en un ultrasonido de rutina. Cuando sí dan síntomas, casi siempre son estos.
Reglas que empapan una toalla por hora, duran más de siete días o traen coágulos grandes. Es el síntoma más frecuente y el que más deteriora la vida diaria.
Consecuencia directa del sangrado. Muchas mujeres llegan tratadas por anémicas durante años sin que nadie buscara la causa.
Sí, los miomas grandes hacen crecer el abdomen bajo. Un útero con miomatosis extensa puede alcanzar el tamaño de un embarazo de varios meses.
Cuando el mioma presiona la vejiga. También puede causar estreñimiento si empuja hacia el recto.
Sensación de peso constante, o dolor agudo si un mioma se degenera por falta de riego.
Sobre todo con miomas grandes o mal situados, que cambian la anatomía del fondo vaginal.
Principalmente con los submucosos, que deforman la cavidad donde debe implantarse el embrión.
Poco frecuente. Aparece cuando un mioma submucoso se necrosa o se infecta. Siempre amerita revisión pronta.
Si lleva años con reglas muy abundantes y le han dado hierro sin buscar la causa, vale la pena un ultrasonido. Esa anemia puede tener nombre y apellido.
Ver sangrado uterino anormalOpiniones en Google
Reseñas publicadas en el perfil de Google del consultorio, sin editar y sin seleccionar.
Abrir el perfil en Google MapsExcelente médico, muy preparado para dar seguimiento a problemas específicos. Muy contenta con el trato y con la atención oportuna que he recibido en cada consulta. Lo recomiendo ampliamente.
En el estudio especializado midió todo con mucho detalle y me explicó en qué rangos debía estar cada medida. Las imágenes del bebé se ven clarísimas. Muchas gracias.
Muy buen servicio desde que llegamos a la clínica. El doctor nos atendió muy bien, nos explicó todo y aclaró cada duda que teníamos. Súper recomendable.
Quedamos muy conformes con lo detallada que fue la información que nos dio el médico. Mucha empatía y gran servicio. El lugar es agradable y cómodo.
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Muy amable y profesional. Su trato fue muy cordial y se tomó el tiempo suficiente para corroborar que todo estuviera bien con nuestro bebé.
Qué se hace
Cinco caminos, ordenados de menos a más invasivo. El primero es el más frecuente y muchas pacientes se sorprenden al escucharlo.
Si el mioma no da síntomas, no se trata: se mide una o dos veces al año por ultrasonido y se documenta si crece. Operar un mioma silencioso no aporta nada y sí implica riesgos.
Anticonceptivos, progestinas o antifibrinolíticos reducen el sangrado sin tocar el mioma. Es lo primero cuando el problema es la regla y no el tamaño.
Muy eficaz para el sangrado por miomas pequeños o intramurales que no deforman la cavidad. Se coloca en consultorio y dura años.
Se retira el mioma y se conserva el útero. Es la opción cuando aún desea embarazo o cuando quiere conservar la matriz. Según la posición, puede hacerse por histeroscopia, laparoscopia o vía abdominal.
Se plantea cuando lo anterior falló, el útero es muy grande o hay miomatosis extensa con anemia que no cede. Es eficaz y definitiva, y por eso se deja al final.
Los miomas encogen después de la menopausia. Si tiene 48 años y su único problema es el sangrado, a veces la mejor decisión es sostenerla con tratamiento y dejar que el tiempo haga lo suyo.
Ver histerectomíaLo que circula en internet
Cuando alguien recibe el diagnóstico, lo primero que hace es buscar cómo eliminarlos sin cirugía. Y lo primero que encuentra son promesas que no se sostienen. Vale la pena separarlas.
Si está a punto de comprar un producto que promete eliminarlos, mejor tráiganos el frasco a la consulta antes de gastar.
Costo
La mayor parte de los casos se queda en el primer rubro, porque la mayoría de los miomas solo requiere vigilancia. Le damos el precio cerrado por WhatsApp.
Define cuántos hay, dónde están, qué tamaño tienen y si explican sus síntomas.
Cuando el problema es la regla y no el tamaño del útero.
Se cotiza por rubros después de la valoración, no antes.
Mándenos la foto de su ultrasonido y díganos cómo son sus reglas. Con eso le decimos si necesita tratamiento y cuánto costaría.
Un mioma es un tumor benigno formado por células de músculo de la pared del útero. No es cáncer y casi nunca se convierte en uno. Salen porque una célula muscular empieza a multiplicarse de más bajo el estímulo de los estrógenos y la progesterona. Influyen la herencia, el origen étnico, la edad y el nunca haber tenido hijos, pero no hay una causa única ni algo que usted haya hecho mal.
Sí, cuando son grandes o son varios. Un útero con miomatosis de grandes elementos puede alcanzar el tamaño de un embarazo de varios meses y notarse en el abdomen bajo. También puede comprimir la vejiga y provocar ganas frecuentes de orinar.
Solo los submucosos pequeños, los que crecen hacia dentro de la cavidad, y ocurre en muy pocos casos: se desprenden y salen con la menstruación, con cólico intenso y sangrado. Los intramurales y subserosos no se expulsan nunca. No es algo que convenga esperar como tratamiento.
Según dónde crecen: submucosos, que abultan hacia la cavidad y son los que más sangrado causan aunque sean pequeños; intramurales, dentro de la pared, que son los más frecuentes; y subserosos, hacia afuera, que suelen dar más presión que sangrado. La clasificación FIGO los ordena del 0 al 8 según esa posición.
No. Un mioma pequeño que no da síntomas solo se vigila. La cirugía se plantea cuando hay sangrado que provoca anemia, dolor que limita su día, crecimiento rápido, compresión de vejiga o recto, o dificultad para embarazarse.
No. Ningún jugo, té ni suplemento disuelve un mioma, y no hay evidencia que lo respalde. Lo que sí puede ayudar es el control del peso, porque el tejido graso produce estrógenos que estimulan su crecimiento. Pero eso acompaña al tratamiento, no lo sustituye.
En la mayoría de los casos sí. Los que más interfieren son los submucosos, porque deforman la cavidad donde se implanta el embrión. Durante el embarazo los miomas pueden crecer y a veces duelen, pero rara vez impiden llevarlo a término. Conviene valorarlos antes de buscar embarazo.
El mioma en sí no huele. Lo que puede oler es un flujo alterado que aparece cuando un mioma submucoso se infecta o se necrosa, o cuando el sangrado prolongado favorece una infección. Un flujo con mal olor siempre amerita revisión, haya miomas o no.
Suelen encoger, porque dejan de recibir el estímulo hormonal que los alimenta. Por eso, en una mujer cercana a la menopausia cuyo único problema es el sangrado, a veces conviene sostenerla con tratamiento en lugar de operar.
Depende de si se trata de vigilancia, manejo médico o cirugía, y en ese caso de la vía. La valoración inicial con ultrasonido es el punto de partida. Le damos el precio cerrado por WhatsApp.
Quién la atiende
Ginecólogo obstetra por el Hospital General de México Dr. Eduardo Liceága (UNAM), con subespecialidad en Medicina Materno Fetal por el Hospital Civil de Guadalajara (UdeG) y miembro del Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia.
El ultrasonido se hace en la misma consulta, así que sale sabiendo cuántos miomas tiene, dónde están y si explican lo que le pasa. Sin segunda cita para el resultado.
Una sola consulta lo aclara
Un submucoso de un centímetro y un subseroso de ocho se llaman igual y no tienen nada que ver. Un ultrasonido de veinte minutos separa las dos historias.
Torre Médica, Tuxtla Gutiérrez · Lunes a sábado · Ultrasonido en la misma consulta