De esfuerzo
Se escapa al toser, estornudar, reír, brincar o cargar. No hay ganas previas: sale porque la presión del abdomen supera lo que el esfínter puede contener. Responde muy bien a la rehabilitación del piso pélvico.
Piso pélvico · uroginecología
Que se le escape la orina al toser, o sentir un bulto al final del día, es frecuente después de los partos. Frecuente no es lo mismo que normal. Tiene causa, tiene grados y tiene tratamiento, y en la mayoría de los casos sin cirugía.
La estructura de fondo
Es una hamaca de músculos y ligamentos que va del pubis al cóccix y sostiene desde abajo la vejiga, el útero y el recto. Cuando pierde fuerza, esos órganos descienden y los esfínteres dejan de cerrar bien.
Todo lo demás de esta página se deriva de ahí: la orina que se escapa, el bulto que se siente, la sensación de peso al final del día. No son tres problemas distintos, son tres formas de manifestarse el mismo.
Cuando se escapa la orina
Distinguirlos no es un detalle académico: cada uno se trata distinto, y tratar uno como si fuera otro es la causa más frecuente de que nada mejore.
Se escapa al toser, estornudar, reír, brincar o cargar. No hay ganas previas: sale porque la presión del abdomen supera lo que el esfínter puede contener. Responde muy bien a la rehabilitación del piso pélvico.
Ganas súbitas e incontenibles, a veces sin llegar al baño. Suele acompañarse de ir muchas veces al día y de levantarse de noche. Aquí el problema es la vejiga, no el esfínter, y el tratamiento es otro.
Tiene componentes de las dos, y es muy común. Se trata atendiendo primero el componente que más le afecte la vida diaria, y después el otro. Requiere distinguir bien cuál pesa más.
El dato que más duele de este tema: en promedio pasan alrededor de seis años entre que aparecen los síntomas y que la mujer lo menciona en consulta. Seis años planeando la ropa, la ubicación de los baños y qué tanto reírse.
Quiero resolverloVejiga caída y matriz caída
Son los nombres coloquiales del descenso de los órganos pélvicos. El grado determina el tratamiento, y la mayoría de los casos no llega a cirugía.
El órgano bajó un poco pero sigue lejos de la entrada vaginal. Muchas veces se descubre en una revisión de rutina sin que la paciente sienta nada. Se maneja con rehabilitación del piso pélvico.
Aparece la sensación de peso al final del día o al hacer esfuerzo. Aquí suelen combinarse los ejercicios con el pesario, y en varios casos eso resuelve el problema sin operar.
Se siente o se ve un bulto. Puede haber roce, molestia al sentarse y dificultad para vaciar bien la vejiga. Se valora pesario o cirugía según la edad, el estado general y lo que usted prefiera.
El descenso es total. Es poco frecuente y suele ser el resultado de años sin consultar. Aquí la cirugía reconstructiva es lo habitual, aunque el pesario sigue siendo opción si operar no conviene.
Un dato que sorprende a casi todas: el pesario es un dispositivo de silicona que se coloca en la vagina y sostiene los órganos sin cirugía. Se adapta a cada paciente, se coloca en consultorio y muchas mujeres aprenden a manejarlo ellas mismas. En México se ofrece mucho menos de lo que se debería.
¿Soy candidata a pesario?Su caso en concreto
Cinco preguntas sobre cuándo se escapa, qué siente y desde cuándo. Al terminar, su caso llega resumido a nuestro WhatsApp y le decimos qué valoración corresponde.
Lo que casi todas hacen mal
Funcionan, y muy bien. El problema es que buena parte de las mujeres contrae el músculo equivocado y lleva meses ejercitando glúteos sin saberlo.
La sensación correcta es de cerrar y elevar, parecida a la de contener un gas. No es apretar los glúteos ni meter la panza.
Cerrar y elevarGlúteos, muslos y abdomen deben quedarse quietos. Y no se contiene la respiración: se sigue respirando con normalidad durante toda la contracción.
Solo el piso pélvicoSe sostiene la contracción unos segundos y se relaja el mismo tiempo. La relajación importa tanto como la contracción, y suele ser la parte que se salta.
Relajar también cuentaLos resultados aparecen entre las seis y las doce semanas de práctica regular. La dosis exacta se ajusta en consulta según su fuerza inicial.
6 a 12 semanasOpiniones en Google
Reseñas publicadas en el perfil de Google del consultorio, sin editar y sin seleccionar.
Abrir el perfil en Google MapsExcelente médico, muy preparado para dar seguimiento a problemas específicos. Muy contenta con el trato y con la atención oportuna que he recibido en cada consulta. Lo recomiendo ampliamente.
En el estudio especializado midió todo con mucho detalle y me explicó en qué rangos debía estar cada medida. Las imágenes del bebé se ven clarísimas. Muchas gracias.
Muy buen servicio desde que llegamos a la clínica. El doctor nos atendió muy bien, nos explicó todo y aclaró cada duda que teníamos. Súper recomendable.
Quedamos muy conformes con lo detallada que fue la información que nos dio el médico. Mucha empatía y gran servicio. El lugar es agradable y cómodo.
El Dr. Álvarez es súper profesional. Se toma su tiempo, explica todo con calma y resuelve las dudas. Excelente atención, lo recomiendo ampliamente.
Muy amable y profesional. Su trato fue muy cordial y se tomó el tiempo suficiente para corroborar que todo estuviera bien con nuestro bebé.
Más allá de los Kegel
Ordenadas de menos a más invasiva. La mayoría de las pacientes se resuelve en los tres primeros escalones.
Ejercicios supervisados, con verificación de que está activando el músculo correcto. Se acompaña de hábitos: tratar el estreñimiento, corregir la forma de cargar peso y no aguantar la orina por costumbre.
Después de la menopausia mejora la calidad del tejido de sostén y de la uretra. Actúa donde se aplica, con absorción mínima al resto del cuerpo.
Dispositivo de silicona que sostiene los órganos descendidos. Se prueba el tamaño en consultorio hasta encontrar el adecuado. Es la opción que evita el quirófano a muchas pacientes, y la que menos se ofrece.
Reentrenamiento vesical y medicamentos dirigidos a la vejiga. Es un camino distinto al de la incontinencia de esfuerzo, y por eso importa haber distinguido bien el tipo.
Para prolapsos avanzados o cuando lo anterior no fue suficiente. Reconstruye el sostén de la pelvis y, según el caso, corrige también la incontinencia. Se plantea al final, no al principio.
Costo
La consulta define el tipo y el grado, que es lo que determina todo lo demás. Le damos el precio cerrado por WhatsApp.
Identifica el tipo de incontinencia y el grado de prolapso.
Para prolapsos que no requieren o no conviene operar.
Cuando el caso requiere ir más allá de lo conservador.
Díganos cuándo se le escapa, si siente bulto y cuántos partos ha tenido. Con eso le decimos qué valoración necesita y cuánto cuesta.
Es frecuente, que no es lo mismo que normal. Le ocurre a una de cada tres mujeres que han tenido hijos, y por eso se asume como parte del paquete. Pero es un problema con causa identificable y con tratamiento eficaz, no algo que haya que aceptar.
Es el nombre coloquial del cistocele: la vejiga desciende y empuja la pared anterior de la vagina. Se siente como un bulto o una sensación de peso, sobre todo al final del día o al hacer esfuerzo. Cuando lo que desciende es el útero, se le llama matriz caída o prolapso uterino.
Sí, y muy bien, cuando se hacen correctamente y de forma sostenida. El problema es que buena parte de las mujeres los hace mal: aprietan glúteos o abdomen en lugar del piso pélvico, o los practican interrumpiendo el chorro de orina, cosa que no debe hacerse porque puede alterar el vaciado de la vejiga.
La contracción correcta es la de cerrar y elevar, como si detuviera un gas, sin apretar glúteos, muslos ni abdomen y sin contener la respiración. En consulta se puede comprobar si está activando el músculo adecuado, que es justo la parte que no se puede verificar sola.
No siempre. Los grados leves mejoran con rehabilitación del piso pélvico. Para los moderados existe el pesario, un dispositivo de silicona que se coloca en la vagina y sostiene los órganos sin cirugía. La cirugía se reserva para los casos avanzados o cuando lo anterior no fue suficiente.
Es un dispositivo flexible de silicona que se coloca en la vagina para sostener los órganos descendidos. Se adapta al tamaño de cada paciente, se coloca en consultorio y muchas mujeres aprenden a retirarlo y limpiarlo ellas mismas. Es una alternativa real a la cirugía que en México se ofrece poco.
Por los partos, sobre todo si fueron varios o con bebés grandes; por la caída de estrógenos en la menopausia; por el esfuerzo repetido, como el estreñimiento crónico, la tos persistente o cargar peso; y por el propio paso del tiempo. Casi siempre se suman varias causas.
Sí, y esa distinción cambia el tratamiento por completo. La de esfuerzo se escapa al toser, reír o cargar. La de urgencia aparece con unas ganas súbitas e incontenibles. La mixta combina las dos. Tratar una como si fuera la otra es la causa más frecuente de que no mejore.
La edad influye, pero no es una condena. Hay mujeres de setenta años sin ningún síntoma y mujeres de treinta y cinco con incontinencia importante después de un parto. Lo que determina el pronóstico es el estado del piso pélvico, y eso sí se puede trabajar.
La consulta incluye exploración del piso pélvico y ultrasonido cuando corresponde. Si hace falta un estudio de orina o una valoración urodinámica, se cotizan aparte. Le damos el precio cerrado por WhatsApp.
Quién la atiende
Ginecólogo obstetra por el Hospital General de México Dr. Eduardo Liceága (UNAM), con actualización en uroginecología y ginecología geriátrica por el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia.
Es un tema que da vergüenza mencionar y por eso se aguanta años. Aquí se atiende como lo que es: un problema mecánico con soluciones concretas, sin que usted tenga que dar ninguna explicación.
Frecuente no es normal
Ese es el promedio que tarda una mujer en mencionarlo en consulta. Seis años planeando la ropa, ubicando los baños y midiendo qué tanto puede reírse. Casi siempre se resuelve sin cirugía.
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